Retocando un poco el título de aquella extraña película de Martin Scorsese de 1985, mi mañana de hoy se podría comparar con la noche del protagonista de su cinta.
Después de concederme una beca en el gabinete de prensa de la diputación de Alicante para seis meses prorrogable hasta dos años (siempre de seis en seis meses), nos convocaron a los elegidos ayer para enseñarnos un poco todo ya que, cuando de verdad íbamos a empezar a trabajar era hoy.
5:45. Suena el despertador. Después de comprobar que todavía no estaban puestas las calles decido ponerme en marcha y coger ese fabuloso transporte alicantino llamado TRAM. Bajo a la estación a las 6:40 porque no se cuándo pasa el trenecito, pero me da igual la línea, porque todas me sirven. Después de 20 minutos, sigo en la estación preguntándome el porqué.
Al final he entrado en la estancia 10 minutos tarde. Digo estancia porque no sé denominarlo. Es un habitáculo un poco mayor que mi habitación donde hay seis mesas con sus respectivos ordenadores y donde encajaron una de madera redonda en medio para que nos pusiéramos las becarias con los periódicos para hacer los resúmenes de prensa.
8:20. Con el resumen hecho y fotocopiado (un poco tarde) hemos ido mi compañera y yo a dárselo al chófer del presidente. En ese momento nos hemos cruzado con unos chicos con buena pinta que entraban al Palacio. Y nada más entrar se han puesto unos chalecos que ponía “Policia judicial”. Nosotras nos hemos puesto alerta. Cuando hemos llegado a nuestro zulo, había una compañera del gabinete de prensa que se ubica en la primera planta. La habían desalojado de su despacho al igual que a todo el mundo. Y a nosotros nada.
Tímidamente nos asomábamos por la ventana y veíamos a policías nacionales entrar y salir del Palacio y otros custodiando la entrada. Pero todavía no sabíamos nada. Sólo intuíamos lo más evidente: intervención judicial. Además, el coche del Presidente seguía allí, no había salido a recogerle. A mitad de mañana la edición digital del Información nos advertía de que ocurría lo mismo en Orihuela, pero no decían nada al respecto de la Diputación. Al rato a la puerta comienzan a llegar periodistas, ex compañeros de distintos medios de comunicación.
Cuando ya me ha tocado salir, me han acribillado cual personaje famoso. Yo, que sabía menos que ellos. Que estaba encerrada en el zulo con mis compañeros donde ni siquiera tengo ordenador. Donde nos enterábamos de las cosas por la gente que nos llamaba o los sms que nos llegaban.
Así que, jo qué mañana para un primer día. Mañana si que tendremos trabajo para hacer el resumen de prensa…







